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Necesidad de la Filosofía

• La LOMCE, del gobierno del PP, suprime totalmente la Filosofía en la ESO, antes había dos materias obligatorias... • Porque la Filosofía es la fundamentación del ideal de democracia: una sociedad formada por sujetos autónomos con pensamiento crítico que buscan dirigir su vida

La LOMCE, del gobierno del PP, suprime totalmente la Filosofía en la ESO, antes había dos materias obligatorias, y reduce a la mitad su presencia en el Bachillerato, eliminando la obligatoriedad de Historia de la Filosofía. Preguntarse es una parte irrenunciable de la Filosofía y por eso cabe cuestionarse por qué defendemos su presencia obligatoria en los dos cursos de Bachillerato y, al menos, en un curso de la ESO.

Primero desterremos un mito. No hay cosa más lamentable que el pedante profesor de Filosofía que cree que enseña a sus alumnos a pensar. Al fin y al cabo, todas las materias enseñan a pensar. Y uno puede suponer que los alumnos vienen pensados, y los más espabilados pensando también, de casa. Efectivamente, la Filosofía no exige mayor cantidad de pensamiento que la Química, las Matemáticas o la Literatura. Pero, también es cierto, exige una cualidad diferente: filosofar es pensar de cierta manera.

Por tanto, y como consecuencia de lo anterior, es conveniente señalar que la Filosofía no es intrínsecamente humana sino una forma de ser humano. Esto quiere decir que no por el hecho de pertenecer a la especie humana uno ya filosofa necesariamente. Efectivamente, pensar es, sin duda, una característica necesaria del ser humano. Y dentro del pensar está el pensamiento racional que es, a su vez, una forma determinada de realizar esta acción. Así, la Filosofía es una forma determinada de pensar y, con ello, de ser humano. Y una forma concreta y con un desarrollo determinado que es, precisamente, por aquello, como luego veremos, por lo que la Filosofía debe ser materia obligatoria.

La Filosofía es ese mensaje de una razón exigiendo más al mundo

Y, por supuesto, hay que hacer ahora mismo una aclaración: no se trata de que la Filosofía marque la superioridad de unos individuos, los filósofos, sobre otros. La Filosofía, para su existencia, necesitó, y necesita, una serie de condiciones sociales determinadas. Por eso, como el Arte y la Ciencia, solo ha surgido la Filosofía allá donde existieron esas condiciones. Es decir, la Filosofía es, aunque no solo, un hecho histórico.

Así, la Filosofía, y también la Ciencia, son dos formas fundamentales del pensamiento racional: pero no son lo mismo. La Ciencia es la descripción racional de la realidad. Su función es explicar racionalmente qué es el mundo. Así, la función fundamental de la ciencia es descriptiva. Sin embargo, no resulta así en la Filosofía. Efectivamente, esta, ya al menos desde Platón, es un juicio sobre la realidad y no solo una descripción. De ahí que la clave de toda Filosofía sea el problema apariencia -lo que se nos presenta- y realidad -lo que las cosas son realmente-. Esto conlleva el juicio sobre lo falso y lo verdadero y la diferenciación, que también está ya en Platón, entre lo que las cosas son y lo que deberían ser. Así, la función fundamental de la Filosofía no es solo describir el mundo, como hace la Ciencia, sino juzgarlo. La Filosofía es juicio sumarísimo de la realidad.

Con esto, ya tenemos dos características básicas de la Filosofía: pensamiento racional y juicio crítico sobre la realidad. Pero, además, la Filosofía exige en su desarrollo un modelo de ser humano.

Efectivamente, la Filosofía implica desde siempre un juicio sobre la realidad. Este juicio necesita una actitud ante esta misma realidad: el desapego. Y este desapego hacia lo dado se ve en el desarrollo de las llamadas, y con razón, preguntas fundamentales. Efectivamente, plantearse si existe la realidad, si existe el alma, si existe Dios, qué puedo conocer o qué es la virtud o la sociedad justa es un paso para el que es necesario el distanciamiento. Solo quien se extraña ante la solución dogmática se cuestiona la respuesta del dogma. Así, el contenido de las preguntas filosóficas es el desarrollo de una razón crítica y distanciada. Y ese característico desapego o distanciamiento, esa actitud crítica, es lo que unifica a toda la historia de la Filosofía.

Juntemos ahora los elementos del cóctel: desapego, racionalidad, juicio crítico. Su resultado es un ideal humano: un sujeto que, desde la autonomía de su propia razón, juzga críticamente el mundo y busca reconstruirlo racionalmente. Y la Filosofía, su historia, se convirtió en su testimonio como explicación del camino y, al tiempo, como meta. Así, la historia de la Filosofía no es solo la narración de tal materia sino el testimonio de este ideal. La Ciencia, que es por la Filosofía, es el ideal de la explicación racional del universo. El Arte, que es por la Filosofía, es el ideal de la construcción del anhelo humano. La Filosofía es el ideal de la construcción racional de la realidad por sujetos autónomos. Y por eso la Filosofía es ya inservible. Y por eso debe existir.

La Filosofía es el ideal de la construcción racional de la realidad

¿Debe existir por ser inservible? Algo puede ser inservible por sí mismo o para aquel que vaya a utilizarlo. Para mi perro los libros eran inservibles –y también, es curioso, el dinero-. En la situación actual del proceso de precarización social, cuando se limitan derechos sociales y políticos, la Filosofía resulta inservible para tal proceso. Pero, no lo es para recordar que hay otra realidad posible y otra forma de ser. La Filosofía se convierte así en el testimonio de que existe algo distinto. Porque la Filosofía es la fundamentación del ideal de democracia: una sociedad formada por sujetos autónomos con pensamiento crítico que buscan dirigir su vida y las normas sociales desde la racionalidad para ser más libres. Eliminarla busca restringir ese ideal.

Es ingenuo pensar que el hecho de que haya Filosofía en la escuela generará automáticamente conciencias críticas, pero es suicida olvidar que las conciencias auténticamente críticas no lo son por generación espontánea sino por desarrollo intelectual. De hecho, eliminar aquella materia que compendia el ideal de una razón que juzga la realidad como insuficiente es dar un paso más en consolidar esa misma realidad injusta. Eliminar la materia que plantea las preguntas fundamentales más allá de donde la satisfecha conciencia responde es asegurar el triunfo definitivo de esa conciencia limitada.

La Filosofía en la escuela no ejerce el papel crítico que algunos engreídos y autosatisfechos profesores creen tener de formar generaciones rebeldes. Nadie teme a la Filosofía en realidad. Pero su presencia es el testimonio de que no siempre el mundo y la propia razón fueron como ahora se les quiere constreñir. Es tradición que los náufragos lanzan al mar botellas con mensajes. La Filosofía es ese mensaje de una razón exigiendo más al mundo y los alumnos deben tener la posibilidad de recibirlo en la costa. Y solo si pueden estar en la costa podrán leer el mensaje.

Font: Article d'opinó d'Enrique P. Mesa García, president de l'Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid./


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