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Lo de Excalibur es un asesinato, no un sacrificio.

per Mauro Urios

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Mauro Urios./

Sacrificar es un eufemismo, lo de Excalibur es un asesinato. Como también lo son los millones de “sacrificios” que se producen diariamente en perreras, laboratorios de experimentación y mataderos. Bajo una excusa u otra. Bajo un aparente buenismo maquiavélico, justificando los medios con el fín, o directamente, bajo un denigrante pasotismo hacia cualquier injusticia que se cometa contra los que no son de nuestra especie, más aún si salimos beneficiados.

Hemos sido educados desde niños distinguiendo personas de animales y cosas. Hemos ido apartando y elevando a los humanos de la categoría de animales (olvidadando que nosotros también lo somos) y degradando a las plantas a la categoría de cosas. El lenguaje no es inocente, y cuando se prostituyen las palabras se prostituye también la realidad.

A Excalibur se le ha asesinado porque es un simple perro, un animal. No es extraño haber oído algún comentario del tipo “la que están dando por un puto perro”. Y es que en el sentido común de la gente no cabe que un animal no humano pueda tener el mismo derecho a vivir que un humano.

Uno tras otro, se reptien los mismos clichés absurdos y especistas del tipo: “los animales no piensan, actúan por instinto” o “los seres humanos son animales, sí, pero animales racionales”, cuando no “somos personas, no animalitos”… Clichés que casi siempre sirven como excusa para justificar el maltrato a los animales, tratándolos como seres inferirores a pesar de que la ciencia demuestre con creces que multitud de ellos, y concretamente todos los mamíferos, son capaces de sentir dolor, de sufrir, de amar, de razonar e incluso de reír.

La facultad de sentir y de razonar no son exclusivas de los seres humanos, aunque muchos, en un ejercicio de antropocentrismo exhacerbado, quieran apropiársela.

La explicación científica es tan simple y llana como que el razonamiento es producto de la actividad cerebral, concretamente de la zona de la corteza prefrontal del cerebro (también conocida como neocórtex). Si bien es cierto que nosotros lo hemos desarrollado mucho más que otras especies (y el lenguaje ha contribuido bastante), todos los mamíferos tienen neocórtex, hasta las ratas. Lo mismo con los sentimientos, localizados en el hipotálamo.

Por tanto, afirmar que los animales no piensan es tan absurdo como negar que los humanos tienen instintos. Podría hacer una larga lista de éstos últimos: el instinto sexual, el instinto maternal, el instinto de supervivencia (intenta dejar de respirar una hora voluntariamente), el instinto de andar o gatear, el instinto de los niños de agarrar cosas con las manos y llevárselas a la boca…

Es triste ver como la ignorancia ha causado tanto daño a tantos seres, tanto humanos como no humanos. Y digo ignorancia y no maldad porque a nadie en su sano juicio que haya sido educado en una cultura de respeto hacia los derechos humanos se le ocurriría sacrificar a la enfermera infectada por Ébola o a los afectados por el virus por el simple motivo de atajar soluciones para evitar males mayores. Si es un perro, en cambio, la idea deja de ser descabellada.

perro excaliburComo dice el círculo Podemos Animalista en su comunicado,según esta forma de razonamiento, habría que sacrificar a todos los humanos contagiados, a aquellos que –atendiendo al principio de precaución- fueran sospechosos de estarlo, así como a aquellos que son responsables directos de la presencia de la enfermedad en el Estado español.

Del mismo modo que sería intolerable que un somalí infectado fuese sacrificado por el simple hecho de ser negro, es intolerable que un perro sea sacrificado por el simple hecho de no ser humano. Pero el racismo en nuestra sociedad está superado, el especismo todavía no.

(Agradecer a todos los activistas que lucharon ayer y que luchan cada día por acabar con el especismo y por acabar con el maltrato y la injusticia hacia los animales como el círculo Podemos Animalista, el Partido Animalista PACMA o la ONG Igualdad Animal.)

 

Font: Mauro Urios./


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