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Reflexiones de Charanga

per Luís Domingo Millán

domingo millan1Estamos en el siglo XXI,  para muchos  será el siglo de la repoblación y  de los espacios cósmicos, pero su futuro deja  mucho que desear con todas su tecnologías  y su evolución mental,  pues su pragmatismo sigue igual que el actual decenio con su ignorancia cultural a base de improbios  donde cualquier cutre se hace cargo de la incultura en los medios de comunicación como fuente de sabiduría; cuanto más ingnorante es su preparación, más validez tendrá su puesta  en escena frente al conocedor de la cultura imponiendo todo un estilo de cutreria y horteria  como valor de cateteria populista con total desprecio a lo culto y donde se prima el  conformismo como solución rápida de pasatiempo de esta supuesta cultura vestida de falsa democracia para que así se cumplan los verdaderos sentidos intencionados de su función. Este tipo de charanga necesita pues una legitimidad en su teatralidad: La mayoría de sus actores en esta obra televisiva representan lo más inculto que corre por el panorama ibérico, no saben escribir  y,  sin embargo, son bestsellers, no saben hablar pero cuando los escuchas asientan catedra de conocimiento, con sus insultos hablan de moral y sin embargo todo este mundo forma  parte  de un país de friqismo y caradura para deleite de sus seguidores como si sólo existiera esa verdad de esconder la cabeza. A más catetos, mayor cretinez en  sus prerrogativas de un mundo feliz a base de sofá y televisión esperando las patrañas de que todo es válido. Por sus frases los conocerás, fingen matar por sus hijos y, cuando más les interesa, venden exclusivas de sus  vidas privadas hundiendo a cualquiera de sus oponentes como una gesta de valor cultural  logrando un retrato de mediocridad profunda.

Queriendonos ofrecer una razón de pacotilla con sus aromáticas fragancias de populismos de oca a oca y tiro por que me toca, ya se sabe, los guisados de altas calorias culturales suelen ser indigestos para las mentes humanas que no están por la labor de crear y asimilar ideas en donde la evolución es sinónimo de sacrificio con uno mismo  y con su entorno, asi pues, para hablar de conformismo no es necesario llamar al quinto de caballería, sólo con no comprometerse  para nada con los ejercicios que van y vienen en nuestras sordidas vidas es suficiente para aceptar la tarea de las cosas como objetos decorativos. La ignorancia es la madre de los olvidos que conducen a los laberintos de los silencios y a las cuevas de los Alís Babás y los cuarenta ladrones para saciar las pasiones de bajas formas. El silencio rechaza evoluciones culturales formando parte de nuestras negaciones como conciencia reaccionaria aceptando todo aquello que nos lleva a la esclavitud de la mente por miedo a lo desconocido.

El marujeo es la estética que muere antes de formar pasacalles que nos lleva a la sinrazón de la idiotez por medio de la nulidad donde su único testimonio de ser y estar reside en su osadía de expresión repulsiva. Ya sabemos que todos los nombres tienen lugar y destino en su composición carnal como un recorrido de ida y vuelta convirtiendo un falso clima de orgiástica idea en su silencio impotente. El cotilleo, lo fiki, lo cateto y un largo etcétera sólo son meros apelativos sin rumbo didáctico y como fase de una divulgación no formada en el subdesarrollo cultural, a más atrevido, más ajeno será su sueño como anestesia de las estupideces humanas en sus horas de crear un mundo desdichado como final de unas vidas de quincalla ausentes de epitáfios de sus tumbas.

Font: Luís Domingo Millán./





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