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Legislatura dilapidada

• El Gobierno del PSOE va a cerrar la legislatura sin haber ejecutado proyectos que suman más de 12,2 millones de euros • El PSOE sabía en febrero de 2018 que el contrato con la empresa concesionaria expiraba en agosto

El Gobierno del PSOE va a cerrar la legislatura sin haber ejecutado proyectos que suman más de 12,2 millones de euros. El balance es una auténtica muestra de ineficacia e ineficiencia a lo largo de ocho años de gestión. Los incumplimientos afectan a una treintena de proyectos de toda índole: cultural, social, deportiva o económica. Forman parte de la larga lista de anuncios que se repiten de forma periódica para mayor gloria de la imagen del alcalde y para mayor deterioro de cualquier opción de progreso de la ciudad.

El ejemplo más claro de esta política de mucho anuncio y pocos hechos es la demolición y reconstrucción de los chalets de la Font Roja, pendiente desde 2013. Otro clásico, en los presupuestos municipales desde 2015, es la ciudad deportiva del Alcoyano. Después de cuatro años las obras siguen sin arrancar.

Visto con perspectiva, la actitud del PSOE roza la burla hacia los vecinos. Uno de los proyectos estrella del presupuesto de 2018 fue la adecuación del entorno arqueológico de La Sarga. El Gobierno no solo no cumplió su palabra, sino que lo ha vuelto a incluir –y vender- como gran proyecto para las cuentas de este año.

El Gobierno tampoco ha sido capaz de acometer la construcción del puente de acceso a Serelles y de reformar la plaza de La Rosaleda. Es evidente que al PSOE le interesa utilizar estas iniciativas como punta de lanza para atacar al Partido Popular que resolver sus deficiencias de forma definitiva, que es lo que realmente exigen los ciudadanos.

Alcoy se ha atascado ante un Gobierno ineficaz, con una gestión nula. Ni ejecuta los proyectos ni asume responsabilidades a la hora de afrontar soluciones a los problemas de los vecinos. Un claro ejemplo de esto último es la zona azul, cuyo debate se ha aplazado para la próxima legislatura con claro interés electoralista. El PSOE sabía en febrero de 2018 que el contrato con la empresa concesionaria expiraba en agosto, un año antes de acabar el mandato. Su opción ha sido, obviamente, no hacer nada. Todo un ejemplo de responsabilidad. Resulta paradójico que el PSOE vaya a pedir la confianza de los ciudadanos después de no aprovechar la que le concedieron hace cuatro años y haber dilapidado una parte importante de la legislatura.

Font: Quique Ruíz./





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