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Puedo prometer y prometo

per Fernando Pastor Lloréns

“Con esta voluntad, me permito invitar a SS. SS. a avanzar en la definitiva institucionalización de una democracia a la altura de nuestro tiempo y a vivir la gran ilusión colectiva de la progresiva modernización de la sociedad española”.

Discurso investidura, 30 de marzo de 1979. (Adolfo Suárez)

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Fernando Pastor./

Yo tenía 8 años, cursaba 2º de E.G.B en el colegio La Salle y faltaban 23 días para que vistiese mi traje de Sant Jordiet cuando Adolfo Suárez pronunció estas palabras en el Congreso de los Diputados. Como cualquiera puede imaginar, a esa edad uno no podía comprender el significado y el calado de aquellas palabras.

Sin embargo, 25 años después de la pronunciación de aquel discurso, creo que es obligatorio que todas esas generaciones de españoles que hemos nacido en torno a la llegada de la democracia y hemos crecido con ella, le rindamos homenaje y tributo a su principal impulsor político, Adolfo Suárez.

Suarez no estuvo solo en aquella tarea, un hombre solo no puede llevar a cabo la modernización política y social de un país, pero sí que fue uno de los actores principales.

Suárez formó parte de un reducido número de protagonistas individuales junto al Jefe del Estado, Juan Carlos I, y a Fernández Miranda, Presidente de las Cortes. Podríamos incluir en esta lista, aunque con carácter más secundario, a don Juan de Borbón y a Santiago Carrillo quien adoptó una postura pragmática que ayudó a eliminar los recelos de su grupo político, el PCE, hacia el modelo de transición.

El Presidente, Adolfo Suárez, contó también con un  importante grupo de colaboradores a nivel colectivo:

  • 1.- El propio pueblo español, importante actor del cambio que optó por la moderación y serenidad.
  • 2.- La oposición política que demostró también un importante deseo de consenso. En ningún momento se recurrió a la violencia para intentar imponer criterios diferentes a los que se estaban manejando.
  • 3.- Los medios de comunicación también ayudaron a crear una opinión pública favorable a este cambio. Potenciaron los valores de estabilidad y paz y contribuyeron a no exacerbar indebidamente los ánimos de los ciudadanos.
  • 4.- La Iglesia propició también un mensaje de concordia y entendimiento.

La verdad es que la clase política en particular y la sociedad en general, sindicatos, empresarios, medios de comunicación y la propia Iglesia deberíamos hacer una profunda reflexión sobre cómo y qué papel jugó cada uno en aquella difícil tarea de modernizar política y socialmente España.

Esa reflexión debería servir también para saber si hoy estamos haciendo las cosas bien o no. Estoy seguro que podemos extraer muchas conclusiones provechosas y beneficiosas para el momento presente.

En cualquier caso, hoy toca rendir homenaje al hombre y al político que se desvivió por hacer posible una España mejor. Aquel político que pudo prometer y prometió, y, además, cumplió lo prometido.

Quiero acabar este artículo con una cita que no es mía, es de Santiago Doménech y la leí en Twitter el día que Adolfo Suárez cumplía 80 años. Me pareció entonces y me sigue pareciendo hoy un comentario muy acertado, dice así: “Quizás hoy él no sepa ni qué hizo ni quién fue. Pero, por suerte, tenemos la Historia capaz de recordarlo…”.

Gracias por todo Presidente.

 


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