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Emanciparse de la realidad “marketing”

Su fuerza es nuestra ignorancia. (...) estamos superado ese pensamiento único que nos encorseta en el «es lo que hay» (...) asentando las bases para ser el creador del mundo en el que vive.

marketing1Su fuerza es nuestra ignorancia. Su fuerza consiste en mantenernos desinformados, engañados, manipulados. Su fuerza reside en hacernos creer que estamos en la senda de la recuperación. En hacernos creer que lo que se ha hecho hasta hoy era lo correcto. En que desconozcamos nuestra historia y la historia de los demás pueblos. En embaucarnos con nuevas y bonitas caras. En hacernos pensar que sin ellos no hay salida, que ellos concretan el mejor de los mundos posibles. En desviarnos la atención a problemas menores. En despreocuparnos de los problemas colectivos. En convencernos de que no hay alternativa.

Su fuerza está en el poder de construir una realidad marketing en nuestra mente. Una realidad ficticia en la debemos devorarnos los unos a los otros. En la que nadie puede confiar en nadie porque todos estamos en competencia desleal permanente. En la que las personas no somos más que números con los que ellos juegan a acumular riqueza y poder. En la que somos mercancías con las que ellos especulan. En la que no hay felicidad sin ganancias económicas. En la que somos autómatas teledirigidos por los medios de control de masas.

Su fuerza está en su capacidad para vendernos una realidad, un producto de marketing que no hace sino mantener los intereses de los oligarcas del Reino de España, y alrededores, a la vez que nos dejan mentalmente desprotegidos, anulados, aborregados.

Pero su fuerza cada vez es menor. Porque se está rompiendo el cristal desde el que nos hacen mirar la realidad. Lo estamos rompiendo: estamos superado ese pensamiento único que nos encorseta en el «es lo que hay». Y la mirada con la que interpretamos la realidad es cada vez más nítida y transparente. La realidad ya no es (nunca lo ha sido, aunque la hayamos creído) la que nos construyen sus aparatos de desinformación masiva.

La realidad la conforman los vecinos del barrio, no las corporaciones mediáticas. La realidad está en las calles de la ciudad, no en la telebasura. La realidad está en la vida del día a día, no en telediarios tendenciosos. La realidad está con la familia, los amigos, los conciudadanos, no en una serie de televisión. La realidad está en la vida que nos rodea, no en un anuncio publicitario.

La realidad es que el pueblo español se está emancipando su mente de las trampas de los think tanks (institutos que estudian la formación de la opinión pública) al servicio de la avaricia de unos pocos. El pueblo español ya no quiere ser teledirigido por la lógica de los mercados, ni por los intereses de la casta.

La realidad es que el pueblo español, quiero creer, está en proceso de empoderamiento, esto es, en proceso de fortalecer su espíritu, su capacidad crítica y su poder de autogobierno con tal de salir del atolladero civilizatorio en el que está sumido. El pueblo español está demandando poder ser partícipe de su propia realidad. Está reclamando tener la capacidad de decidir sobre las cuestiones que le incumben. Poco a poco, está asentando las bases para ser el creador del mundo en el que vive.

Font: Rodrigo Paños./


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